Asociación Geológica de Extremadura (AGEX). Asociación Geológica de Extremadura

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Museo de Geología de Extremadura
 


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Museo de Geología de ExtremaduraCentro Cultural Alcazaba. Mérida.

Centro Cultural Alcazaba

C/ John Lennon, Nº 5

06800 - Mérida (Badajoz)

Tfnos: 924 380 115 - 924 330 602

Fax: 924 380 133

Correo electrónico: merida2@dip-badajoz.es


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Breve historia del Museo de Geología de Extremadura

Eduardo Rebollada Casado & Ramón González Cerrato

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    Los orígenes
    El Museo de Geología de Extremadura nace en la década de los 80 del siglo XX como resultado de la evolución natural del laboratorio de investigación minera implantado por don Vicente Sos Baynat (hijo adoptivo de Mérida y Medalla de Extremadura -6 de septiembre de 1991-). El material geológico-minero fue donado al Ayuntamiento de Mérida en 1981.
    Coincidiendo con el exilio al que fue sometido el geólogo castellonense Vicente Sos por parte del estado español durante la postguerra, debido principalmente a su asistencia al XVII Congreso Geológico Internacional que se celebró en 1937 en Moscú, el empresario lucense don José Fernández López (Hijo Adoptivo de Mérida), por entonces interesado en conocer detalladamente los recursos minerales metálicos de Extremadura, decidió contratar los servicios de aquél en 1950. Vicente Sos estuvo estudiando la geología extremeña durante casi 15 años.
    En realidad, el Museo está concebido como laboratorio de investigación (por entonces, en los sótanos de lo que hoy es la residencia del Presidente de la Junta de Extremadura, en la Avenida José Fernández López), aunque la cantidad y calidad de su muestrario llegó a ser tan importante que dio lugar de manera lógica a lo que hoy es la muestra pública de carácter mineralógico y petrológico más importante de Extremadura.
    Desde sus inicios, el auspicio económico corrió a cargo de José Fernández López, cuyo busto en bronce se conserva a la entrada del Museo (hay otro en la avenida que lleva su nombre). José Fernández López fue propietario del matadero industrial de Mérida, así como de la fábrica de conservas y la Corchera, entre otras industrias. Además, por su notable inquietud para los negocios, se embarcó en el mundo de la minería, inicialmente con la intención de implantar una industria cerámica, para lo que necesitaría disponer de yacimientos de caolín. Así, el señor López, una vez procurado el servicio de Vicente Sos, por entonces uno de los geólogos más sobresalientes de su generación, consigue buenos resultados, tal y como lo demuestran los numerosos y muy interesantes indicios minerales documentados en el archivo del Museo, que abarcan toda la geografía extremeña.

Don José Fernández López. Fotografía: Eduardo Rebollada.                                                                                                                     Don Vicente Sos Baynat. Fotografía: Eduardo Rebollada.
Don José Fernández López                                                                                                                       Don Vicente Sos Baynat 

    Características
    La muestra (minerales, rocas y, en menor medida, fósiles) o fondo geológico, permanente, del Museo de Geología de Extremadura es su principal baluarte. De la recopilación de material geológico (mineralógico y petrológico) nace aquélla, dado que la calidad de los ejemplares iba en aumento a medida que se ampliaba el laboratorio.
    Inicialmente, éste solo se surtía de minerales origen de menas, destacando casiteritas y wolframitas.
    Con posterioridad, a medida que se ampliaba su contenido, iban incorporándose nuevas especies, como cuarzo (algunos de los cuales presentan cristalizaciones piramidales espectaculares), moscovitas, feldespatos o anfíboles. Durante el periodo en el que estuvo en la calle Almendralejo, llegó a tener hasta 15.000 visitantes anuales (dato de 1993).
   Hasta 1995 no se realizó la primera gran remodelación del Museo, reorganizando su colección mineralógica, ampliándola para incorporar especies de otros grupos minerales (óxidos e hidróxidos, carbonatos, sulfatos, wolframatos…), así como una mejora del catálogo paleontológico, aunque de modo muy superficial. Esa labor se vio truncada por la falta de personal y medios, estando aún pendiente de ser mejorada con la incorporación de un número mayor de fósiles y rocas, que permita abarcar, en la medida de lo posible, el abanico paleontológico y petrológico conocido de Extremadura.
   En la actualidad, el fondo geológico se compone de un número de ejemplares que ronda el millar, estando mejor representados los minerales, seguido de las rocas y, en último lugar, con cierta diferencia, los fósiles.
    La última catalogación corrió a cargo de don Francisco Javier Fernández Amo, bajo la supervisión de Ramón González Cerrato, con el fin de no perder los valores esenciales que al Museo había otorgado don Vicente Sos, que se pueden resumir en su origen como laboratorio y su aire vetusto, muy propio de los museos antiguos, con mobiliario generalmente de madera y de gran altura, todo ello muy clásico.

    Fondo bibliográfico
   La modesta biblioteca del Museo consta de una miscelánea de libros y revistas. Además, formando parte de la misma existen documentos de trabajo de don Vicente Sos y de otros investigadores que han ocupado su tiempo estudiando la geología regional, como es el caso de Enrique Ramírez o Francisco Hernández-Pacheco. Durante los años en que el Museo tuvo responsable científico, la biblioteca estaba actualizada, con ejemplares de las especialidades geológicas más destacadas de esos años. No obstante, actualmente se observa una cierta obsolescencia en la misma, de manera que sus escasos fondos son muy antiguos, careciendo de los manuales de geología más elementales que puedan servir a los investigadores en su tarea.
   Los sucesivos traslados han hecho desaparecer prácticamente el archivo, por lo que a fecha de hoy tan solo quedan retazos del numeroso material con que contaba el museo en tal sentido (fichas minerales, inventarios y registros mineros, contabilidad de minas, documentación sobre investigaciones geológicas, mapas y planos de minas, pequeña hemeroteca geológico-minera, etc.).
   En la actualidad podemos disponer de diverso material impreso, destacando algunos libros de geología y, principalmente, revistas. Las principales revistas de índole geológica son: Boletín del Instituto Geológico y Minero de España, Estudios Geológicos, Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, Geologica Acta, Scripta Geologica, Coloquios de Paleontología, etc.

    Localización
   El originario laboratorio geológico-minero se ubicó en los bajos de la casa de don José Fernández López (actual residencia oficial del Presidente de la Junta de Extremadura). El primer traslado lo lleva hasta la antigua Casa de Cultura (ahora sede de la UNED), donde apenas puede exponerse, por la falta de espacio. Posteriormente, una vez que el Ayuntamiento de Mérida se hace cargo de su gestión, con ayuda de la Junta de Extremadura y la Diputación de Badajoz, siendo alcalde don Antonio Vélez, en el verano de 1991 se inaugura la nueva sede en el edificio del Costurero (edificio de finales del S. XIX, sede del antiguo Hospital Psiquiátrico de Mérida -Manicomio Provincial Nuestra Señora del Carmen-, que fue rehabilitado por la Escuela Taller de Mérida y que antes había sido convento de los Franciscanos Descalzos), donde estuvo hasta finales de los 90, en tres salas amplias, luminosas y de altos techos. En este segundo traslado, que parecía definitivo, don Ramón González Cerrato (designado coordinador del Museo), con la supervisión de don Vicente Sos, reordena la muestra de forma didáctica y pedagógica para que pueda ser visitada por aficionados, científicos y escolares.
   La dependencia que tiene el Museo respecto al Ayuntamiento de Mérida provocó que, ante la necesidad de ampliar los Juzgados aledaños, y con una escasa sensibilidad del gobierno municipal hacia la ciencia, el Museo fuera desalojado, trasladándose a la planta primera de la actual Casa de la Cultura o Centro Cultural Alcazaba. Así, pasó de estar en la calle Almendralejo a la calle John Lennon, su sede actual. Este constituyó el tercer traslado, que no será el último, donde se desordena todo el material y para el que no se contó con asesoramiento técnico alguno. No obstante, a pesar de todo, don Francisco Javier Fernández Amo, uno de los mejores conocedores de la mineralogía extremeña, procede a una nueva reordenación, con ayuda de don Ramón González Cerrato.
Museo en El Costurero                                                                                                        Museo en el Centro Cultural Alcazaba. Fotografía: Eduardo Rebollada.
                             Museo en El Costurero                                                                                                Museo en el Centro Cultural Alcazaba

    Las características del Edificio del Costurero permitían una disposición sin problemas de espacio, sobre todo por la altura de las salas de dicho edificio, donde tenían perfecta cabida los grandes expositores de minerales. No ocurre lo mismo en las salas del Centro Cultural Alcazaba, en el que las alturas estándares de 2’40 m no facilita la utilización de las vitrinas originales y donde el Museo ha perdido por ello parte de su antiguo encanto y, sobre todo, su utilidad. Sin embargo, el alma del Museo no son sus antiguos expositores, sino su contenido y éste permanece con lo esencial, a pesar de los numerosos traslados y desórdenes causados.
    A fecha de hoy, el Museo se localiza en el Centro Cultural Alcazaba, pero se ha trasladado a la segunda planta del edificio (el cuarto traslado), reduciéndose el espacio disponible, en detrimento de la calidad necesaria y exigible para las visitas. Se trata del último traslado, que se realiza sin ningún tipo de asesoría científica, ya que por aquellas fechas don Ramón González Cerrato ya había cesado de su cargo. Actualmente, se carece de personal especializado que pueda tanto asesorar en cualquier cuestión técnica como docente o divulgativa.
    La idea que se baraja desde el Ayuntamiento de Mérida es la de trasladarlo hasta una nueva localización, en lo que ha venido a denominarse “Museo Abierto”, lugar en el que están previstas otras exposiciones. Con ello, con toda probabilidad el Museo desaparecerá definitivamente, puesto que dejará de serlo como tal para convertirse en un reducido número de vitrinas con minerales, equiparable a las que pueden tener algunos museos de tercera categoría. Ese sería un destino inmerecido para un museo nacido del trabajo de dos personas con un gran reconocimiento civil en Mérida y Extremadura: José Fernández López y Vicente Sos Baynat.
    En estas dos décadas el Museo de Geología de Extremadura ha ido perdiendo espacio, pasando de las tres salas con que contaba en 1991, las dos de 1998, hasta la única sala de que dispone en la actualidad.
    Es responsabilidad de todos, especialmente de los sectores científico y educativo, apreciar su valor y reconocer si ha llegado el momento de que este museo sea definitivamente historia o debe exigírsele a las autoridades su mantenimiento tal cual ha llegado hasta nosotros o en mejores condiciones si cabe, dentro de la dignidad que corresponde a un museo incluido en la red de museos de la Junta de Extremadura.


Guión de Visita Participativa
Excmo. Ayuntamiento de Mérida
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Piritas en pizarras. Fotografía: Eduardo Rebollada.          Piritoedro. Fotografía: Eduardo Rebollada.          Trilobites. Fotografía: Eduardo Rebollada.
Asociación Geológica de Extremadura para el estudio y divulgación de la Geología  (A.G.Ex.)